miércoles, 30 de julio de 2008

You are a fucking ugly bitch, I want to stab you to death, and then play around with your blood.


American Phsyco

"American Psycho" es, desde los tiempos de "Psicosis", el retrato más exhaustivo de la mente retorcida y enfermiza del serial killer. Decorados, perfectamente higiénicos, el vestuario es todo un desfile de la moda más sofisticada y la fotografía, muy conseguida a base de contrastes. Las escenas de violencia, pese a toda la sangre, así como las de sexo bien montadas.

Bale transmite todos los matices de una mente compleja: ambición, locura, compasión y también ternura. Además, es loable su trabajo físico, pues también requería explotar todo su atractivo para resultar todavía más turbador.

Ellis, con American Psycho la diseccionó al yuppy asesino, un joven con desequilibrio emocional cuyas atrocidades quedaban ocultas para la sociedad tras su capa superficial de chico de éxito.
Sus celos profesionales, su obsesión por reservar mesa en el mejor restaurante, sus eclépticos gustos musicales, su progresiva esquizofrenia, todo está reflejado fielmente en el filme de Harron.

lunes, 28 de julio de 2008

El zombie y el psi


El el dispositivo psi, el inconsciente y la represión ocupan un posición estratégica. Por el desconocimiento radical que instituyen sobre la verdad del sujeto, son operadores cruciales del neonarcisismo: ofrecer el cebo del deseo y la barrera de la represión es una provocación que desencadena una irresistible tendencia a la reconquista de la verdad del Yo. El Yo se convierte en un espejo vacío a fuerza de "informaciones"... Narciso ya no está inmovilizado ante su imagen fija, no hay ni imagen, nada más que una búsqueda interminable de Sí Mismo, un proceso de desestabilización o flotación psi... Yo indiferente, con la voluntad débil, nuevo zombie atravesado de mensajes.

Narcisismo colectivo



Nos juntamos porque nos parecemos, porque estamos directamente sesibilizados por los mismos objetivos existenciales. El narcisismo no sólo se caracteriza por la autoabsorción hedonista sino también por la necesidad de reagruparse con seres “idénticos”, sin duda para ser útiles y exigir nuevos derechos, pero también para liberarse, para solucionar los problemas íntimos por el “contacto”, lo “vivido”, el discurso en primera persona...

Narciso o estrategia del vacío

A cada generación le gusta reconocerse y encontrar su identidad en una gran figura mitológica o legendaria que reinterpreta en función de los problemas del momento. El narcisismo designa el surgimiento de un perfil inédito del individuo en sus relaciones con él mismo y su cuerpo, con los demás, el mundo y el tiempo, en el momento en que el "capitalismo" autoritario cede el paso al capitalismo hedonista y permisivo, ababa la edad de oro del individualismo, competitivo a nivel económico, sentimental a nivel doméstico, revolucionario a nivel político y artístico...

jueves, 24 de julio de 2008

La nueva carne, mi nuevo cuerpo


Nuevas líneas de pensamiento y algunas teorías feministas han generado una revisión de los modos de representación del cuerpo a lo largo de la historia del arte. Ya no es posible concebirlo como un simple objeto de deleite visual y pasivo, sino como una plataforma artística, zona de inscripción de conductas sociales y sexuales, un reflejo del poder. La fotografía, una de las plataformas que ha ayudado a configurar nuestras nociones de cuerpo y reflejar el control social al que está sometido. Deja de ser un elemento pasivo para dar expresión a diversas experiencias ligadas al dolor, al placer, al sexo, a la cosmética, a la cirugía.

Es por eso que este proyecto no sólo recurre a la fotografía sino a la fotografía como conformación de un cuerpo en proceso a través de la mirada complice de una fotógrafa.

Artistas como Barbara Kruger, Sherrie Levine, Jenny Holzer y Cindy Sherman relatan que el cuerpo biológico sólo proporciona un espacio para la inscripción social. El cuerpo no es un lienzo en blanco está cubierto de discursos masculinos que deben ser desmontardos, transformardos, subvertirdos. Las series fotográficas de Cindy Sherman, Fairy Tales (1985), Disasters (1986 -1989) o Sex Pictures (1992) presentan un cuerpo que juega entre lo natural y lo antropomórfico, lo orgánico y lo artificial, lo humano y lo posthumano, lo carnal y lo protésico. Convirtiéndolo en algo obsceno, impúdico, degradante, abyecto. Lo abyecto provoca
crisis, repugnancia y perturba la identidad, pone a prueba los límites de resistencia y tolerancia del orden social. Sherman apuesta por la capacidad de impacto de unas imágenes que reflejan las patologías de una sociedad del consumo. Como apunta Susan Sontag, «la cámara puede ser benigna, pero también es experta en crueldad». La vivencia directa del cuerpo encarnado, como señala Maurice Merleau- Ponty en Fenomenología de la percepción, sirve para tomar conciencia del lugar que ocupamos en el mundo. El individuo, el yo, el sí mismo (the self ) ni refleja pasivamente las normas sociales existentes ni es el resultado de la actividad solitaria y egocéntrica de un sujeto encapsulado, sino que se constituye a través de un rico juego de relaciones intersubjetivas, a través de un diálogo abierto con la realidad circundante inmediata, es decir, a través de la alteridad. Sherman presenta una estrategia de inversión de los estereotipos femeninos. De figuras voluptuosas, seductoras, esculturales y atractivas a cuerpos tumefactos, sexualmente dominados, reemplazados por prótesis. Señala Donna Haraway, el cyborg es nuestra ontología, es la encarnación de un futuro abierto a las ambigüedades y a las diferencias. En un mismo cuerpo la máquina y el organismo, la naturaleza y la cultura. En el contexto de la nueva ola y el cyberpunk se habla de la «nueva carne», un término que, inspirado en William Bourroughs y tematizado luego en el libro de William Gibson Neuromante (1986) o en las películas de David Cronenberg Videodrome (1982) o Crash (1996), designa la mutación que está viviendo el cuerpo humano con la creciente posibilidad de realizar injertos nanotecnológicos e implantes protésicos encaminados a la construcción de unidades virtuales capaces de superar las limitaciones físicas y las contingencias del azar. Esa mutación, el anuncio de la llegada de un «nuevo ser» no sólo se visibiliza en el campo de la ciencia ficción, sino que también se puede apreciar en los diversos cambios corporales relacionados con el tatuaje, el piercing, el body- building, los cambios de sexo, la cirugía radical o el body-art. Transgresiones del cuerpo. La «nueva carne» monstruosidades creíbles, personajes grotescos, deformes, tumefactos, diabólicos que, a pesar de sus apariencias, resultan muy humanos, claro ejemplo Edward Scissorhands. La realidad virtual y la ciencia ficción pretenden cambiar, recrear, reinventar la realidad humana, aunque los resultados no siempre son los deseados.

Mi nueva carne ha empezado su proceso de curación mediante un corto plazo de la seguridad y la dureza del yeso, ha padecido dolor, hambre, hastío, cansacio, excesos, frío, calor y placer extremos. En ese proceso ha reaprendido a seducir y dejarse seducir, ha sido nuevamente tocado, deseado y penetrado. Su existencia no sólo se transforma ante mi mirada, sobre todo lo hace ante la mirada de los otros, quienes parecen descubrir, tratando de adivinar qué es lo que me hace distinta...

La siguiente propuesta consiste en presentar un cuerpo flagelado, pero no sin antes ser merecedero de placer, del que devienen castigo, humillación y dolor.

La nueva carne





Volviendo la cámara hacia ella, Cindy Sherman ha construido un nombre como las más respetadas fotógrafas de fines del siglo 20. Aunque la mayor parte de sus fotografía son de ella, sin embargo, estas fotos definitivamente no son autorretratos. Sherman se utiliza a sí misma como un vehículo de comentario para una variedad de temas del mundo actual: el rol de la mujer, el rol del artista y mucho más. Es a través de estas ambiguas y eclecticas fotografías que Sherman ha desarrollado un estilo único.

Cindy se coloca en roles de actrices de películas clase B, en sus fotografías se disfraza, usa pelucas, sombreros, ropas diferentes a las suyas, representando los roles de cada personaje. Esta el ama de casa arquetipo, la prostituta, la mujer en apuros, en lágrimas, la bailarina, la actriz y como un camaleón maleable Sherman se mete dentro de los personajes.

Pasa por una etapa grotesca, intencionalmente vestida con look que asusta, deforme, se plantea como una extraña, en lugares indefinibles extrañamente coloreados con luces y sombras azules, verdes y rojas. A veces emplea partes de muñecas o prótesis que sustituyen partes de su cuerpo, vómito y otras sustancias viles aparecen en escena. Su intención es la de explorar el asco, aunque admite que encuentra belleza en ello.

“Sex Pictures.” Por primera vez enteramente ausente en sus fotofrafías, utiliza nuevamente muñecas y prótesis, colocadas en posiciones fuertemente sexuales. Prótesis genitales (masculinas y femeninas) son fotografiadas en extremo close up. En color, están creadas para shockear.

Mapplethorpe







Robert Mapplethorpe, NY 1946 – 1989, fotógrafo norteamericano, reconocido por sus fotografías blanco y negro de gran formato, su temática: flores y desnudos. La connotación erótica de sus trabajos generaron más de una polémica durante su carrera.

Sus primeros trabajos los realizó con una cámara Polaroid. En los años setenta, comenzó a tomar fotos de amigos y conocidos, entre los cuales se contaban numerosos artistas, Andy Warhol, Peter Gabriel, Isabella Rosellini, Iggy Pop, su mejor amiga Patti Smith, Debbie Harry y Susan Sarandon, retratada junto a su hija, compositores, actores, gente relacionada con el cine pornográfico, y clubes de sexo. En los años ochenta su fotografía dió un énfasis a la belleza formal. La mayor parte de sus fotografías fueron hechas en su estudio. Su arte fue controversial por la presencia de temas homosexuales y elementos de la cultura sado-masoquista. La polémica en torno de su arte no fue casual, Mapplethorpe en una forma intencional buscó tocar estos temas. Mantuvo su actitud subersiva, hecho que más tarde lo convertiría en fetiche para muchos.

miércoles, 23 de julio de 2008

El lenguaje del deseo




Kristeva amplia su teoría dando un énfasis importante al momento estético en el que el sujeto aún no diferencia entre sí mismo y “lo otro”. De lo que el individuo debe aprender a separarse, distanciarse de todo lo que no lo identifica como parte de su persona. Para Kristeva lo abyecto es una confrontación al tabú del incesto, a partir del cual se explica la teoría del narcisismo primario. Que es aquel en que la energía libidinal no se centra en otro objeto externo, el otro tipo de narcisismo es post-edípico en el que según Freud la libido se dirige hacia el ego del sujeto. En la primera etapa impera el caos y la confusión, el sujeto sufre por la angustia y ambivalencia espacial (adentro y afuera) padece una ambigüedad de percepción (dolor y placer) se siente entre la vida y la muerte. Este estado confuso lo lleva al temor del incesto.


Su cara estaba en éxtasis y yo, frenética de deseo de unirme a él… me retorcía, lo acariciaba, me aferraba a él. Su espasmo fue tremendo, de todo su ser. Se vació por completo en mí... y mi entrega fue inmensa, con todo mi ser, aunque con un miedo en el centro que reprimió el espasmo supremo.

Entonces quise dejarlo. En alguna región remota de mi ser aleteaba un sentimiento de repugnancia. Y él temía esa reacción en mí. Quería escapar. Quería dejarlo. Pero lo vi tan vulnerable. Me parecía terrible verlo tendido de espaldas, crucificado y a la vez tan potente… irresistiblemente atractivo. Y recordé que en todos mis amores ha habido una reacción de rechazo… que siempre he tenido miedo. No lo ofendería con mi fuga. No lo haría después de los años de dolor que le había provocado mi rechazo anterior. Pero en ese momento, después de la pasión, tenía que ir a mi habitación, estar sola. Esa unión me había envenenado. No era libre para disfrutar su esplendor, su magnificencia. Una sensación de culpa pesaba sobre mi placer, me agobiaba, pero no podía revelárselo. Él era libre , mayor y más valiente que yo. Podía aprender de él. ¡Al fin sería humilde y aprendería algo de mi padre! Incesto, Anais Nin, 1933.


La falta en el otro
La respuesta del amor es: “yo soy lo que a ti te falta, con mi devoción a ti, por mi sacrificio por ti, te llenaré y te completaré”. El sujeto llena su propia falta con la falta en el Otro.